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Servicios de bomberos y protección civil en situaciones de conflicto y entornos hostiles

Cada vez con más frecuencia, el personal de bomberos y rescate es el primero en intervenir ante actos hostiles deliberados, y cada vez es más frecuente que también sea el blanco de esos mismos actos. En un número creciente de países, los bomberos trabajan en contextos que no pueden considerarse pacíficos, aunque no se califiquen oficialmente como situaciones de guerra: ataques aéreos continuados, campañas de sabotaje e incendios provocados contra infraestructuras críticas, incursiones de drones, terrorismo y las secuelas duraderas de conflictos armados prolongados. 

El impacto en las operaciones es grave y cuantificable. En Ucrania, más de 100 bomberos han muerto desde 2022 y se han destruido más de 400 parques de bomberos y más de 1 800 vehículos de bomberos y rescate. La delegación siria informa de que más de 300 bomberos han muerto a lo largo de años de intervención en el conflicto. 

El personal de intervención se enfrenta ahora a una amenaza ajena a la doctrina convencional de extinción de incendios: un segundo ataque deliberado, también denominado “ataque de doble impacto”, calculado para alcanzar a los equipos que se presentan en el lugar de un ataque. En un incidente ocurrido en Járkov en 2026, cinco miembros de los equipos de rescate murieron y otros cinco resultaron heridos cuando un segundo ataque alcanzó el lugar mientras extinguían un incendio. 

En otros lugares, la amenaza es menos visible, pero va en aumento. Una investigación recopiló datos sobre al menos 151 incidentes híbridos notificados en Europa entre febrero de 2022 y marzo de 2026, entre ellos incendios provocados en instalaciones de la industria de defensa de Polonia, Estonia, Bulgaria e Italia tan solo en agosto de 2026. 

En estos incidentes, el servicio de bomberos es el primer organismo —y, a menudo, el único— que acude al lugar, lo que lo sitúa de facto en la primera línea de la seguridad nacional mucho antes de que se determine la autoría. 

El derecho internacional humanitario (DIH) ya contempla esta situación. Los artículos 61 a 67 del Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra establecen protecciones específicas para el personal de protección civil y las instalaciones, el material y los suministros que utiliza. Estas protecciones son poco conocidas en los servicios de bomberos, no se reclaman de forma sistemática y rara vez se hacen cumplir. Guía del Derecho Humanitario

La misión de esta Comunidad de práctica es poner en contacto a los responsables de los servicios de bomberos y de defensa civil que trabajan en entornos de conflicto y hostiles, para que se comparta el conocimiento operativo que tanto ha costado adquirir, en lugar de tener que volver a aprenderlo ante situaciones de ataque, y promover la protección, la continuidad y la recuperación de los servicios de bomberos en todo el mundo como una responsabilidad internacional compartida.

Áreas de trabajo de esta Comunidad de práctica

  • Protección del personal de intervención. Doctrina para el despliegue, la dispersión y la gestión del lugar del incidente ante la amenaza de ataques secundarios o repetidos; conocimiento de los riesgos que plantean las explosiones, las municiones sin detonar (UXO, por sus siglas en inglés) y los drones; y equipos de protección para entornos hostiles.
  • Protección jurídica y labor de incidencia. Mejorar el conocimiento de los servicios de bomberos sobre las garantías que el DIH establece para la protección civil, elaborar una norma común para documentar los ataques contra el personal de intervención y promover el cumplimiento de esas garantías a escala internacional.
  • Continuidad del servicio. Mantener la respuesta habitual ante emergencias cuando los propios parques de bomberos, flotas y efectivos son blanco de ataques; ayuda mutua transfronteriza; reabastecimiento; y mecanismos prácticos para recibir asistencia internacional.
  • Incidentes híbridos y de zona gris. Reconocer la provocación intencionada de incendios, preservar el lugar del incidente para su investigación, coordinarse con los servicios de seguridad e informar públicamente sin agravar la situación.
  • Bienestar del personal de intervención y sus familias. Apoyo psicológico continuado durante conflictos prolongados, asistencia en casos de bajas y de cautiverio y conmemoración de las personas fallecidas.
  • Recuperación y reconstrucción. Reconstrucción de un servicio nacional de bomberos tras un conflicto: capacidad operativa, plantilla y confianza pública.
  • Transferencia de conocimientos para mejorar la preparación. Preparación de los servicios que actualmente no se encuentran en conflicto ante la expansión de la zona gris.

En consonancia con el Código de conducta del WFC, esta Comunidad de práctica se centra en las condiciones operativas y humanitarias del personal de intervención. No se pronuncia sobre los conflictos en sí mismos.

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